miércoles, 24 de agosto de 2016

martes, 26 de julio de 2016

viernes, 6 de mayo de 2016

Sobre los medios

Interesante visión de Juan Gil Navarro en entrevista dada a Clarín 

Estás en un momento histórico: debutaste hace 20 años en televisión y hoy hay cambio de hábitos y hasta amenaza de desaparición de la tele tradicional. Adolescentes que miran YouTube, espectadores que eligen el modo “On demand”. ¿Qué análisis hacés?
Por el tipo de sociedad que tenemos, no creo que para nosotros vaya a desaparecer la televisión. Si la gente no mira aire y sí Netflix, es porque se priorizó el negocio y la rentabilidad antes que las historias. Creo que hay un manual de marketing. El sondeo de lo que funciona. A la tele le falta más corazón y le sobra marketing. El tipo que inventó la Coca Cola: la inventó porque le gustaba. Después hubo marketing. Yo me acuerdo de Atreverse: casi no había decorados. Eran primeros planos a actores diciendo texto. Eso quería hacer yo. Ya no existe. >

martes, 26 de abril de 2016

martes, 5 de abril de 2016

CAMBIOS GENERACIONALES

INVESTIGACIÓN

Prefieren conocer personas por internet que “in situ”

Una investigación de la consultora “Voices” indica que internet apura cambios generacionales y de socialización. Nota

Anécdotas de "Ultimo tango en París"

Me encantan las anécdotas, de músicos,artistas, políticos, de todas las clases y personajes porque pinta de cuerpo entero a una persona, en un segundo...a veces no llega a tanto, no da muestra fiel de alguien. Pero insisto, en su mayoría, si. 



Abajo dejo recorte de diario Clarín a propósito de la muerte del Gato Barbieri. Bernardo Bartolucci cuenta sobre la película "Último tango en París" un encuentro con Piazzola.


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Música e imágenes dieron vida a una explosión de sensualidad.
El Gato vio la película ya con el primer montaje. Trabajábamos codo a codo con el editor, Franco Arcalli, uniendo música e imágenes con un resultado de gran potencia y sensualidad. Recuerdo que con el Gato llamamos a ese gran músico argentino que es Astor Piazzolla para que hiciese los arreglos. Piazzolla se enojó mucho y me dijo: “Yo no soy un arreglador, soy músico, me llamo Astor Piazzolla, goodbye”. Contratamos a Oliver Nelson.
Se habrá arrepentido, Piazzolla.
Tres años después, suena el portero eléctrico en Trastevere una noche. Pregunto “¿Quién es?” “Soy Astor Piazzolla”. Lo hice entrar y me dice: “Aquel brote de egoísmo del momento fue uno de los más grandes errores de mi vida. E incluso le hice un homenaje”. Me entregó un disco de 45, grabado por él, que se llamaba El penúltimo tango. Era su modo de decirme que se había equivocado.

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